La comida en lata no tiene por qué ser un sustituto del pienso: para muchos perros es un complemento que aporta cosas que el pienso seco no da por sí solo. La clave está en saber cuándo tiene sentido usarla y cómo combinarla bien.
¿Cuándo tiene sentido la comida en lata para tu perro?
- Perros que beben poca agua. La comida húmeda tiene un contenido en agua mucho mayor que el pienso seco, así que ayuda a que tu perro llegue a una buena hidratación diaria sin depender solo del cuenco de agua.
- Perros mayores con menos apetito. El olor más intenso de la comida en lata suele resultar más atractivo para un perro cuyo olfato ha empezado a perder finura con la edad.
- Perros convalecientes o con poco apetito por enfermedad. El sabor y el aroma más marcados pueden animarle a comer cuando el pienso seco no le llama la atención.
- Perros con dentadura delicada. Sin dientes suficientes, mandíbula desalineada o boca pequeña, la textura blanda es mucho más fácil de masticar.
Cómo combinarla con el pienso seco
Si tu perro come normalmente pienso seco, no hace falta elegir uno u otro: puedes añadir una cucharada de lata sobre el pienso de vez en cuando como premio, o mezclarla de forma habitual si buscas aportar algo más de hidratación a su dieta. Eso sí, si das solo lata como alimento principal, complementa con algún snack o hueso para perros pensado para masticar, para que también cuide su higiene dental de forma natural.
La gama de latas Profine
Nuestras latas Profine están formuladas con un 65% de carne, sin cereales, y usan como máximo dos fuentes de carne por receta. La Lata Monoproteica de Pollo, por ejemplo, usa el pollo como única fuente de proteína animal, lo que la hace especialmente adecuada para perros con sensibilidades alimentarias: al reducir la dieta a una sola proteína, es más fácil identificar qué tolera bien tu perro. La gama incluye también sabores como pavo, venado, conejo y pollo, cordero, buey y salmón y pollo, para variar sin renunciar a la misma calidad de ingredientes.
Un apunte sobre conservación
Una vez abierta, la lata debe guardarse en la nevera y no dejarse muchas horas a temperatura ambiente en el cuenco, igual que haríamos con cualquier alimento húmedo. Si te sobra producto, tápalo bien y consúmelo en los días siguientes según se indique en el propio envase.
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